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Me gobiernan y me explotan

Te enseñaron todo está bien, que tiene que haber ricos y pobres, y que debes respetar al rico y debes estar contento con tu suerte.

me gobiernan y me explotan

El+patrón+te+necesita,+tú+no+necesitas+al+patrón.
Te dijeron que tu país defendía la justicia y que tú debes obedecer la ley.

Y cuando veías que arrastraban a un pobre hombre a la cárcel.

Te decían que él era malo porque había robado algo, y que eso era un gran crimen.

Pero ni en casa, ni en la escuela, ni en ninguna parte te dijeron que es un crimen que el rico robe el producto del trabajo del pobre, o que los capitalistas son ricos porque se han apoderado de la riqueza que ha creado el trabajo.

No, nunca te dijeron eso, ni lo oyó cualquier otro en la escuela.

¿Cómo puedes esperar entonces que lo sepan los trabajadores?

Tal vez puedes ver ahora por qué los trabajadores no entienden que la riqueza que ellos han creado se la han robado y se la siguen robando cada día.

La totalidad del sistema capitalista descansa en un robo así.
La totalidad del sistema de leyes y gobiernos sostiene y justifica este robo.

Ese es el orden de cosas denominado capitalismo, y la ley y el gobierno existen para proteger ese orden de cosas.

«¿Me esclaviza?», me dices con extrañeza. «¡Pero si soy ciudadano libre!»
¿Eres realmente libre? ¿Libre para hacer qué? ¿Para vivir como te parezca?
¿Haces lo que te agrada?

Veamos. ¿Cómo vives? ¿A qué equivale tu libertad?
Tú dependes de tu empresario para tus salarios o tu sueldo, ¿no es así? Y tus salarios determinan tu modo de vida, ¿no es así? Las condiciones de tu vida, incluso lo que tú comes y bebes, a dónde vas y con quien te asocias, todo esto depende de tus salarios.

No, no eres un hombre libre. Depende de tu empresario y de tus salarios.

Eres realmente un esclavo asalariado.
La totalidad de la clase trabajadora, bajo el sistema capitalista, depende de la clase capitalista.
Los trabajadores son esclavos asalariados.

La libertad que te dan en el papel, que está escrita en los libros de leyes y en las constituciones, no te proporciona bienestar alguno. Una libertad así significa tan sólo que tienes el derecho de hacer una cosa determinada. Pero no significa que puedes hacerla. Para ser capaz de hacer algo, tienes que tener la oportunidad, la ocasión. Tienes el derecho de comer tres estupendas comidas al día, pero si no tienes los medios, la oportunidad para conseguir esas comidas, entonces ¿a qué viene ese tu derecho?

De este modo, la libertad significa realmente la oportunidad de satisfacer tus necesidades y deseos. Si tu libertad no te proporciona esa oportunidad, entonces no te sirve de nada. La libertad real significa oportunidad y bienestar. Si no significa eso, no significa nada.

Ves, entonces, que toda la situación se reduce a esto:
El capitalismo te roba y te convierte en un esclavo asalariado.
La ley sostiene y protege ese robo.
El gobierno te engaña haciéndote creer que eres independiente y libre.

De este modo te engañan y te timan cada día de tu vida.

Te dicen que tienes que ser honrado, mientras que te roban durante toda la vida.

Te ordenan que respetes la ley, mientras que la ley protege al capitalista que te está robando.

Te enseñan que es malo matar, mientras que el gobierno ahorca y electrocuta a la gente y hace con ellos matanzas en la guerra.

Te dicen que obedezcas la ley y al gobierno, aunque la ley y el gobierno apoyan el robo y el asesinato.

Así, durante toda tu vida te mienten, te engañan y te defraudan, de modo que sea más fácil sacar ganancias de ti, explotarte. Porque no es sólo el empresario y el capitalista los que sacan ganancias de ti.
El gobierno, la Iglesia y escuela, todos ellos viven de tu trabajo. Tú los sostienesa todos.

Esa es la razón por la que todos ellos te enseñan que tienes que estar contento con tu suerte y comportarte bien.

«¿Es realmente verdad que yo los sostengo a todos?», preguntas desconcertado. Veamos. Ellos comen y beben y se visten, sin hablar de lujos que disfrutan. ¿Hacen ellos las cosas que usan y consumen? ¿Plantan ellos y siembran y construyen y todo lo demás?

«Pero ellos pagan por esas cosas», objeta tu amigo. Sí, ellos pagan. Supón que un tipo te roba cincuenta dólares y entonces va y compra con ellos un traje. ¿Es ese traje según el derecho suyo? ¿No pagó por él? Bien, de ese mismo modo la gente que no produce nada o que no realiza un trabajo útil paga por las cosas. Su dinero es la ganancia que ellos o sus padres antes que ellos exprimieron de ti, de los trabajadores.

«¿Entonces no es mi patrón el que me sostiene, sino que yo le sostengo a él?» Por supuesto. El te da un empleo; es decir, te da el permiso para trabajar en la fábrica o industria que no construyó él sino otros trabajadores como tú. Y por ese permiso tú contribuyes a sostenerle durante el resto de tu vida o mientras que trabajes para él. Lo sostienes tan generosamente que él se puede permitir una mansión en la ciudad y una cada en el campo, incluso varias, y criados para atender sus deseos y los de su familia y para el entretenimiento de sus amigos, y para carreras de caballos y carreras de botes, y para centenares de cosas. Pero no es sólo con él con quien eres tan generoso. Con tu trabajo, mediante el impuesto directo e indirecto, se sostienen el gobierno entero, local, estatal y nacional, las escuelas y las iglesias, y todas las otras instituciones cuyo asunto consiste en

proteger las ganancias y mantenerte engañado. Tú y tus compañeros trabajadores, el trabajo como un todo, sostenéis a todos ellos. ¿Te extrañas de que todos ellos te digan que todo está en orden y que tienes que ser bueno y permanecer tranquilo? Es bueno para ellos que tú te mantengas tranquilo, porque ellos no podrían seguir engañando y robando, una vez que tú abras tus ojos y veas lo que te está ocurriendo.

Por eso todos ellos apoyan decididamente el sistema capitalista, están por «la ley y el orden».

La ley y el gobierno permiten y favorecen este robo decretando que:
– La tierra que nadie ha creado, pertenece al terrateniente;
– Los ferrocarriles, que han construido los obreros, pertenecen a los magnates de los ferrocarriles;
– Los almacenes, silos y depósitos, erigidos por los obreros, pertenecen a los capitalistas;
– Todos esos monopolistas y capitalistas tienen derecho a obtener ganancias del campesino por usar los ferrocarriles y otros servicios antes de que pueda hacer llegar su alimento hasta ti.

Puedes ver entonces cómo roba al campesino el gran capital y los hombres de negocios, y cómo la ley ayuda a ese robo, exactamente igual que en el robo del obrero.

Pero no es sólo el obrero y el campesino los que son explotados y forzados a entregar la mayor parte de su producto a los capitalistas, a los que han monopolizado la tierra, los ferrocarriles, las fábricas, la maquinaria y todos los recursos naturales. El país entero, el mundo entero es obligado a pagar tributo a los reyes de las finanzas y de la industria.

El pequeño hombre de negocios depende del vendedor al por mayor; el vendedor al por mayor del industrial; el industrial de los magnates de la industria, y todos ellos dependen de los señores del dinero y de los bancos para su crédito. Los grandes banqueros y financieros pueden eliminar a cualquiera de los negocios simplemente retirándoles su crédito. Hacen esto siempre que desean excluir a alguien del negocio. El hombre de negocios está enteramente a merced de ellos. Si no desarrolla el juego que ellos desean, que convenga a sus intereses, entonces simplemente lo echan del juego.

De este modo, toda la humanidad depende de y está esclavizada por un puñado de hombres que han monopolizado casi la riqueza entera del mundo, pero que ellos mismos nunca han creado nada.

Los capitalistas saben que es necesitan al gobierno para que legalice sus métodos de robo, para proteger el sistema capitalista. Y así es como el gobierno necesita leyes, policía y soldados, tribunales y prisiones, para proteger el capitalismo.

Es el mismo sistema. Esto es lo que supone:
El capitalismo roba y explota a todo el pueblo; las leyes legalizan y defienden este robo capitalista; el gobierno usa una parte del pueblo para ayudar y proteger a los capitalistas en su robo a todo el pueblo.

Todo el asunto se mantiene educando al pueblo a creer que el capitalismo es correcto, que la ley es justa y que el gobierno debe ser obedecido. ¿Descubres ahora este juego?

Reflexiona y mira si no es la misma ley, el gobierno, la que realmente crea el crimen al obligar a la gente a vivir en condiciones que las hacen malas. Considera cómo la ley y el gobierno sostiene y protege el crimen más grande de todos, la madre de todos los crímenes, el sistema salarial capitalista, y luego se pone a castigar al criminal pobre.

No son los males y los crímenes castigados por la ley los que causan más daño en el mundo. Son los males legales y los crímenes no castigables, justificados y protegidos por la ley y el gobierno, los que llenan la tierra con la miseria y la necesidad, con la reyerta y el conflicto, con las luchas de clases, la matanza y la destrucción.

Oímos mucho sobre el crimen y los criminales, sobre asaltos y robos, sobre ofensas contra las personas y la propiedad. Las columnas de la prensa diaria están llenas de esas historias. Se consideran las «novedades» del día.

Pero no te dicen que las condiciones capitalistas producen la mayoría de nuestros males y crímenes, y que el mismo capitalismo es el crimen más grande de todos, que devora más vidas en un solo día que todos los asesinos puestos juntos. La destrucción de vidas y propiedades que han causado los criminales en todo el mundo desde que comenzó la vida humana es mero juego de niños comparada con los diez millones de muertos y los veinte millones de heridos, y el estrago y la miseria incalculables originados por un solo acontecimiento capitalista, la reciente Guerra mundial. El enorme holocausto era el hijo legítimo del capitalismo, lo mismo que todas las guerras de conquista y de ganancia son el resultado de los intereses financieros y comerciales conflictivos de la burguesía internacional.

«¿Cómo dispone el capitalismo de los parados?», preguntas. Simplemente obligándote a trabajar largas jornadas y lo más duro posible de modo que produzcas la mayor cantidad. Todos los modernos esquemas de «eficiencia», el sistema Taylor y otros sistemas de «economía» y de «racionalización» sirven tan sólo para exprimir grandes ganancias del trabajador. Es economía tan sólo en interés del empresario. Pero en lo que se refiere a ti, el trabajador, esta «economía» supone el gasto más grande de tu esfuerzo y de tu energía, un desgaste fatal de tu vitalidad.

Le conviene al empresario utilizar y explotar tu fuerza y habilidad con la máxima intensidad. Verdaderamente esto arruina tu salud y destruye tu sistema nervioso, te convierte en presa de la enfermedad y los achaques (existen incluso especiales enfermedades proletarias), te mutila y te lleva a una muerte temprana; pero, ¿qué le importa todo eso a tu patrón? ¿No hay miles de parados que esperan conseguir tu trabajo y que están dispuestos a cogerlo en el momento en que estés incapacitado o muerto?

Por esta razón, le conviene al capitalista mantener un ejército de parados a mano. Es una parte y una parcela del sistema salarial, una característica necesaria e inevitable de él.

no sólo eres un productor, también eres un consumidor. Y cuando vas a comprar cosas, encontrarás que son más caras que antes. Salarios más altos suponen un incremento del coste de la vida. Porque lo que el empresario pierde pagándote un salario mayor, lo recupera de nuevo elevando el precio de su producto.

Puedes ver entonces que toda la idea de salarios superiores es en realidad muy engañosa. Hace creer al trabajador que se encuentra actualmente mejor cuando consigue más paga, pero el hecho es que, por lo que refiere a la totalidad de la clase trabajadora, todo lo que el trabajador gana mediante salarios superiores, lo pierde como consumidor y a la larga la situación permanece la misma. Al final de un año de «salarios superiores», el trabajador no tiene más que después de un año de «salarios inferiores». Algunas veces incluso se encuentra peor, porque el costo de la vida se incrementa con mayor rapidez que los salarios.

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Ni demócratas, ni dictadores: Anarquistas, Acracia

Acracia = no poder , contra todo poder (del griego α-, a “no”, y κράτος, kratos “poder”)

Ni demócratas, ni dictadores:

Anarquistas

Anarquista es, por definición, aquél que no quiere estar oprimido y no quiere ser opresor; aquél que quiere el máximo bienestar, la máxima libertad, el máximo desarrollo posible para todos los seres humanos.

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Errico Malatesta

Teóricamente, ‘democracia’ significa gobierno del pueblo; gobierno de todos para todos mediante los esfuerzos de todos. En una democracia el pueblo deben poder decir lo que desee, nominar a los ejecutores de sus deseos, monitorear su actuar y removerlos cuando sea adecuado.

Naturalmente esto presume que todos los individuos que componen un pueblo tienen la capacidad de formar una opinión y expresarla respecto a todos los temas que les interese. Implica que todos son política y económicamente independientes y por lo tanto nadie, para vivir, estaría obligado a someterse a la voluntad de otros.

Si existen clases e individuos que son privados de los medios de producción y por ende dependientes de otros con el monopolio sobre esos medios, el así llamado sistema democrático puede solamente ser una mentira, que sirve para engañar a las masas del pueblo y mantenerlas dóciles con un aspecto externo de soberanía, mientras el gobierno de la clase privilegiada y dominante está de hecho siendo salvaguardado y consolidado. Tal es la democracia y tal ha sido siempre en la estructura capitalista, sea la forme que tome, desde la monarquía constitucional hasta el así llamado gobierno directo.

No podría existir una cosa llamada democracia, un gobierno del pueblo, más que en un régimen socialista, cuando los medios de producción y de vida están socializados y el derecho de todos a intervenir en los asuntos públicos corrientes se basa y se garantiza en la independencia económica de cada persona. En este caso parecería que el sistema democrático fuese el más capaz de garantizar la justicia y de armonizar la independencia individual con las necesidades de la vida en sociedad. Y así les parecía, más o menos claro, a aquellos que, en la era de los monarcas absolutos, lucharon, sufrieron y murieron por la libertad.

Pero el hecho es que, mirando las cosas como realmente son, el gobierno de todo el pueblo resulta ser una imposibilidad, debido al hecho de que los individuos que conforman el pueblo tienen opiniones y deseos diferentes y nunca, o casi nunca ocurre, que en algún asunto o problema puedan todos estar de acuerdo. Por lo tanto el ‘gobierno de todo el pueblo’, se hemos de tener gobierno, puede como mucho ser solo el gobierno de la mayoría. Y los demócratas, ya sean socialistas o no, están dispuestos a concordar. Añaden, es cierto, que se deben respetar los derechos de las minorías; pero ya que es la mayoría la que decide cuáles son estos derechos, resulta que las minorías solo tienen el derecho a hacer lo que la mayoría quiere y permite. El único límite a la voluntad de la mayoría sería la resistencia, y esto lo saben las minorías y pueden levantarla. Esto significa que siempre habría una lucha social, en la que una parte de los miembros, bien sea la mayoría, tiene el derecho a imponer su propia voluntad sobre los demás, enyugando los esfuerzos de todos para sus propios fines.

Y aquí haría un alto para mostrar cómo, en base al razonamiento respaldado por la evidencia de los eventos pasados y presentes, ni siquiera es verdad que donde hay gobierno, llámese autoridad, aquella autoridad resida en la mayoría y cómo en realidad toda ‘democracia’ ha sido, es y debe ser nada menos que una ‘oligarquía’ — un gobierno de los pocos, una dictadura.

Pero, para propósitos de este artículo, prefiero vagar por el lado de los demócratas y asumir que pueda realmente haber un verdadero y sincero gobierno de la mayoría.

Gobierno significa el derecho de hacer la ley y de imponerla sobre todos por la fuerza: sin una fuerza policial no hay gobierno.

Ahora, ¿puede una sociedad vivir y progresar pacíficamente para el bien mayor de todos, puede adaptarse gradualmente a las circunstancias siempre cambiantes si la mayoría tiene el derecho y los medios para imponer su voluntad por la fuerza sobre las minorías recalcitrantes?

La mayoría es, por definición, retrógrada, conservadora, enemiga de lo nuevo, aletargada de pensamiento y acción y al mismo tiempo impulsiva, inmoderada, sugestionable, simplista en sus entusiasmos e irracionales temores. Toda nueva idea brota de uno o unos pocos individuos, es aceptada, si es viable, por una minoría más o menos cuantiosa y conquista a la mayoría, si es que ocurre, solo después de haber sido sustituida por nuevas ideas y nuevas necesidades y ya se ha vuelto obsoleta y quizás un obstáculo, en vez de un estímulo al progreso.

Pero ¿queremos, entonces, un gobierno de la minoría?

Ciertamente no. Si es injusto y dañino que una mayoría oprima minorías y obstruya el progreso, es aún más injusto y dañino que una minoría oprima a toda la población o imponga sus propias ideas por la fuerza, las que aún si son buenas excitarían repugnancia y oposición por el hecho de ser impuestas.

Y luego, no debemos olvidar que existe todo tipo de minorías distintas. Hay minorías de egoístas y villanos como las hay de fanáticos que se creen poseedores de la verdad absoluta y, en perfecta buena fe, buscan imponer a los demás lo que ellos sostienen que es la única vía a la salvación, aún si es una simple estupidez. Hay minorías de reaccionarios que buscan darle la espalda al reloj y están divididos respecto a los caminos y límites de la reacción. Y hay minorías de revolucionarios, también divididos respecto a los medios y fines de la revolución y sobre la dirección que el progreso social ha de tomar.

¿Qué minoría debiese asumir?

Este es un asunto de fuerza bruta y capacidad para la intriga, y las probabilidades de que el éxito caiga a la más sincera y más devota al bien general no son favorables. Para conquistar el poder se requieren cualidades que no son exactamente aquellas que se requieren para asegurar que la justicia y el bienestar triunfen en el mundo.

Pero he de continuar dando a los demás el beneficio de la duda y asumir que una minoría llegase al poder y que, entre aquellas que aspiran al gobierno, yo considerara la mejor por sus ideas y propuestas. Quiero asumir que los socialistas llegaran al poder y añadiría, también los anarquistas, si no se me previene por una contradicción en los términos.

¿Sería esto el peor escenario de todos?

Sí, para obtener el poder, ya sea legalmente o ilegalmente, se requiere haber dejado en el camino gran parte del propio bagaje ideológico y haberse desecho de todos los escrúpulos morales. Y luego, una vez en el poder, el gran problema es cómo permanecer ahí. Se requiere crear un interés compartido en el nuevo estado de las cosas y adjuntar a aquellos en el gobierno a una nueva clase privilegiada, y suprimir todo tipo de oposición mediante todos los medios posibles. Quizás en nombre del interés nacional, pero siempre con resultados destructores de la libertad.

Un gobierno establecido, fundado sobre el pasivo consenso de la mayoría y fuerte en números, en tradición y en el sentimiento —a veces sincero— de estar en lo cierto, puede dar algo de espacio a la libertad, al menos por tanto como las clases privilegiadas no se sientan amenazadas. Un nuevo gobierno, que dependa del apoyo solamente de una a menudo escasa minoría, está obligada por necesidad a ser tiránica.

Se requiere solamente pensar qué hicieron los socialistas y comunistas cuando llegaron al poder, o bien traicionando sus principios y a sus camaradas o enarbolando colores en nombre del socialismo y el comunismo.

Es por esto que no estamos ni por el gobierno de una mayoría ni por el de una minoría; ni por la democracia ni por la dictadura.

Estamos por la abolición del gendarme. Estamos por la libertad de todos y para el libre acuerdo, que estará ahí para todos cuando nadie tenga los medios para forzar a otros, y todos estén involucrados en el buen concurso de la sociedad. Estamos por la anarquía.

 Ni democracia directa
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Sobre la democracia directa

Creemos que sería positiva una pequeña reflexión acerca de la utilización del término “democracia directa” como equivalente de Anarquía en lo que respecta a la armonización de intereses y medio para la organización de la vida en sociedad. La razón fundamental es que a nosotres nos parece que desde nuestros Grupos tendríamos que evitar en lo posible la utilización de términos tan ambiguos como éste y que sirven para aumentar la confusión y dar lugar a malas interpretaciones. Con frecuencia observamos como es común en ambientes libertarios la utilización de estos términos (democracia directa y organización anarquista) como sinónimos, cosa que a nosotres nos resulta como mínimo poco acertada. Lo que viene en llamarse democracia directa supondría, a nuestro entender, la participación del individuo sin intermediaries en la toma de decisiones, ocupándose el misme, y de manera conjunta al resto de la comunidad, de la organización y resolución de los problemas que a ésta le surjan. Hasta aquí no podemos sino estar de acuerdo. El problema surge cuando, avanzando en lo que este término conlleva: “democracia” presupone una forma de tomar y ejecutar decisiones. Democracia es un término de origen griego formada por dos raíces como son “demos” (pueblo) y “cratos” (poder). En este sentido, democracia, o poder del pueblo, por muy directa que ésta sea, no puede ser aplicada en la práctica de la toma colectiva de decisiones, al margen de cualquier imposición. Creemos que esto es así puesto que cualquier forma de Poder lleva siempre consigo la imposición o un mínimo de condiciones que hacen que ésta sea posible. En una sociedad organizada bajo tal “democracia directa”, ¿quién establecería quiénes forman y no parte de ese “pueblo” que ejerce el Poder cuando existiese en la comunidad una divergencia de intereses que no pudiese resolverse por medio de la discusión?, ¿sería entonces “pueblo” quien estuviese en mayoría?, ¿dejarían de considerarse inmediatamente como “pueblo” para no ser nada a quienes integrasen la minoría? Partiendo de nuestra forma de entender el federalismo libertario, a nosotres nos parece que la organización de la vida en sociedad no puede caer en el simplismo del juego de mayorías y minorías, sino tener como base el libre acuerdo y la libre federación entre las personas. Es decir, huir de imposiciones y respetar la libertad tanto de quienes estén en mayoría como de quienes se encuentren en minoría. Es verdad que, puestos en el caso, sería difícil que se llegase a tales extremos de divergencia en los intereses, pero tampoco podemos pasar por alto que ello no se escapa de lo posible. La cuestión estaría en que lo que la mayoría de la asamblea decidiese no pudiese nunca imponerse a quienes estén en minoría, dejándoles a éstes el camino libre para avanzar en otras posturas o simplemente no participar en algo con lo que no están de acuerdo. Resulta paradójico, pero para nosotres, eso que algunes vienen en llamar “Poder del pueblo” (democracia): no podría ser más que la destrucción de cualquier forma de Poder, que la destrucción del Poder mismo; ya que el “pueblo” no es un ente desvinculado de las personas que lo conforman, sino que son estas personas o individualidades quienes tienen que tener potestad para decidir sobre lo que afecte a sus vidas de manera conjunta con el resto de la comunidad y es esto, la libertad de decisión partiendo de la individualidad, lo que hace posible que las decisiones que afectan a lo colectivo se tomen realmente en libertad. Sería este principio lo que garantizaría que eso dado en llamar “pueblo”, como conjunto de individuos, fuese libre. Esto, en nuestra opinión, no tiene nada que ver con ninguna clase de Poder, sino con el respeto y la armonización de las voluntades e intereses de los individuos que conforman la comunidad. También se observa la similitud a nivel semántico entre “Democracia” y “Poder obrero”, pues en el contexto posterior a una hipotética Revolución Social que aboliese los privilegios de la burguesía y de sus guardianes, siendo entonces las personas en condiciones de ellos trabajadoras, “Poder obrero” y “Democracia” serían términos equivalentes (si se acabase con la división de clases, poco sentido tendría hablar del Poder de una de ellas). Nosotres ya sabemos lo que esconde tras de sí el “Poder obrero”, que no es más que el vacío ejercicio de fe que sustenta la desviación de la voluntad de las personas en privilegio de una nueva casta o clase dominante a la manera de las burocracias bolcheviques. Y creemos que, si bien eso de la “democracia directa” seguramente no sirve intencionadamente a los intereses de la tiranía de ningún partido o vanguardia revolucionaria, sí que deja los resquicios suficientes para mantener imposiciones y esconder dictaduras apoyadas en la ley del número. Nosotres no luchamos porque sean más o menos les que impongan sus intereses sobre otres; nosotres luchamos contra la imposición misma en todo lo que respecta a la organización colectiva de la vida en sociedad. No podemos confundir el libre acuerdo entre las personas en virtud de sus intereses comunes (y hacer o dejarlo de hacer según y cuando cada cual convenga) con ninguna clase de “Poder popular”. No necesitamos de la existencia de ningún Poder (por muy del pueblo que éste sea) que ratifique lo que nosotres mismes decidamos. Y es que, ante términos tan ambiguos como el de “democracia directa”, parece que estamos hablando más de un mito religioso en el que hay que creer y confiar porque sí, que de lo que sería la práctica palpable y cotidiana de la vida en sociedad. Si luchamos contra la imposición de la voluntad de unes sobre otres y por ser nosotres mismes, todes y cada une, quienes decidamos; ¿de qué sirve darle a esto nombres que no respetan realmente lo que queremos decir? Nosotres no luchamos por el Poder de nada ni de nadie; ni del “pueblo”, ni de la “clase obrera”, ni de les anarquistas; sino que luchamos por organizar libremente nuestras vidas. Si resulta absurdo hablar de Poder anarquista, ¿por qué nosotres mismes utilizamos “democracia” (una palabra que no puede desvincularse nunca de “Poder”) para referirnos a un pueblo organizado partiendo de principios anarquistas o libertarios? Creemos que esa no es ni mucho menos la manera más acertada para explicar a la gente de manera clara lo que el anarquismo supone, y creemos que daría lugar a la confusión la utilización de otros términos más claros y menos sujetos a una interpretación que a nosotres nos parece equivocada. Esperamos que estas reflexiones abiertas en todo momento a la discusión (pues todes podemos equivocarnos) sirvan para aclarar un poco más nuestras posturas.
Grupo Alma Negra F.I.J.L. Xixón Extraído de “Jake Libertario”, nº 17

Hecha la Ley, hecha la Trampa (Hecha la InJusticia)

Hecha la ley, hecha la trampa (Hecha la InJusticia)

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“El capitalismo te roba y te hace esclavo del salario. La ley mantiene y protege ese crimen. El gobierno te engaña haciéndote creer que eres independiente y libre. De ese modo eres embaucado y burlado todos los días de toda tu vida”

La libertad que te dan en el papel, que está escrita en los libros de leyes y en las constituciones, no te proporciona bienestar alguno. Una libertad así significa tan sólo que tienes el derecho de hacer una cosa determinada. 
Pero no significa que puedes hacerla. Para ser capaz de hacer algo, tienes que tener la oportunidad, la ocasión. Tienes el derecho de comer tres estupendas comidas al día, pero si no tienes los medios, la oportunidad para conseguir esas comidas, entonces ¿a qué viene ese tu derecho?
De este modo, la libertad significa realmente la oportunidad de satisfacer tus necesidades y deseos. Si tu libertad no te proporciona esa oportunidad, entonces no te sirve de nada. La libertad real significa oportunidad y bienestar. 
Si no significa eso, no significa nada.

Escrito por el Anarquista Alexander Berkman

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“El gobierno hace la ley. Así que éste ha de poseer una fuerza material (ejército y policía) para imponer la ley, ya que, de no ser así, solo obedecería quién quisiera, y eso no sería ley, sino más bien una simple propuesta que cada uno sería libre de respetar o rechazar. Y esta fuerza los gobiernos la tienen, y se sirven de ella para poder fortalecer su dominio con sus leyes y servir a los intereses de las clases privilegiadas, oprimiendo y explotando a los trabajadores. El límite de la opresión del gobierno es la fuerza que el pueblo pueda oponer. Puede existir un conflicto abierto o latente, pero conflicto lo hay siempre, visto que el gobierno no se detiene ante el descontento y la resistencia popular más que cuando huele el peligro de la insurrección.”

Escrito por el Anarquista Malatesta

¿La justicia?

No, amigo mío, aunque es terrible admitirlo, no hay justicia en el mundo. Peor aún: no puede haber justicia alguna, mientras que vivamos bajo las condiciones que hacen posible que una persona se aproveche de la necesidad de otra, que la convierta en ventaja para él, y que explote a su prójimo.

No puede haber justicia mientras que un hombre sea gobernado por otro, mientras que uno tenga autoridad y poder para obligar a otro contra su voluntad. No puede haber justicia entre amo y siervo. Ni tampoco igualdad.

La justicia y la igualdad sólo pueden existir entre iguales. ¿Es el pobre barrendero socialmente igual que Morgan? ¿Es la limpiadora igual que Lady Astor? Haz que la limpiadora y Lady Astor entren en cualquier lugar, público o privado. ¿Recibirían una bienvenida y un tratamiento igual? El mero atavío de ellas determinará su respectiva recepción. Puesto que incluso sus vestidos indican, en las presentes circunstancias, la diferencia en su posición social, su situación en la vida, su influencia y su riqueza.

Puede ser que la limpiadora haya trabajado con fatiga y duramente toda su vida, puede ser que haya sido un miembro de los más laboriosos y útiles de la comunidad. Puede ser que la Lady nunca haya dado un golpe en cuanto a trabajo, puede ser que nunca haya sido útil en lo más mínimo a la sociedad. A pesar de todo, será bien recibida la señora rica y ella será preferida. 
He recogido este ejemplo casero porque es típico de todo el carácter de nuestra sociedad, típico de toda nuestra civilización.

Sólo el dinero, y el influjo y la autoridad que impone el dinero, es lo que cuenta en el mundo.

No la justicia, sino la posesión. Amplía este ejemplo para que cubra tu propia vida y encontrarás que la justicia y la igualdad sólo son habladuría barata, mentiras que te enseñan, mientras que el dinero y el poder son las cosas verdaderas, las realidades.



Sin embargo, existe un sentido de justicia profundamente asentado en la humanidad, y tu mejor naturaleza se resiente siempre que ves que se comete injusticia con alguien. Te sientes ultrajado y te indignas de ello; porque todos nosotros tenemos una simpatía instintiva hacia nuestros prójimos, pues por naturaleza y por costumbre somos seres sociales. Pero cuando están implicados tus intereses o tu seguridad, tú actúas de un modo diferente; incluso sientes de un modo diferente.

Supón que ves que tu hermano hace daño a un extraño. Le llamarás la atención por esto, le reprocharás esto.

Cuando ves a tu patrón cometer una injusticia con algún compañero obrero, también te resientes y sientes el deseo de protestar. Pero lo más probable es que te contengas de expresar tus sentimientos, porque podrías perder tu puesto o quedar en malas relaciones con tu patrón.

Tus intereses suprimen el mejor impulso de tu naturaleza. Tu dependencia con respecto al patrón y a su poder económico sobre ti influyen en tu conducta.

Escrito por el Anarquista Alexander Berkman

Ley y gobierno

https://www.youtube.com/watch?v=4CZs1R2C69M&list=PLygqavJysUHI8kR7iOCLoY5p-znRLFH-C&index=5

Sí, tienes razón: la ley prohíbe el robo.

Si yo te robara algo, podrías llamar a un policía y me arrestarían. La ley castigará al ladrón y el gobierno te devolverá la propiedad robada, si esto es posible, porque la ley prohíbe robar. Esto significa que nadie tiene el derecho a coger algo de ti sin tu consentimiento.

Pero tu empresario coge de ti lo que tú produces. Toda la riqueza producida por el trabajo la cogen los capitalistas y la guardan como su propiedad.

La ley dice que tu empresario no roba nada de ti, porque lo hace con tu consentimiento. Tú has estado de acuerdo en trabajar para tu patrón a cambio de una determinada paga, y él ha estado de acuerdo en quedarse con todo lo que tú produces. Puesto que tú estuviste de acuerdo con esto, la ley dice que él no te roba nada.

¿Pero estuviste tú realmente de acuerdo?

Cuando el salteador de caminos apunto con su escopeta a tu cabeza, tú le entregas tus cosas de valor. De acuerdo en que tú «consientes», pero lo haces porque no puedes actuar de otro modo, porque te obliga su escopeta.

¿No estás obligado a trabajar para un empresario? Tu necesidad te obliga, exactamente igual que la escopeta del salteador de caminos. Tienes que vivir y lo mismo tienen que vivir tu mujer y tus hijos. No puedes trabajar para ti mismo; en el sistema industrial capitalista tienes que trabajar para un empresario. Las fábricas, las maquinarias y las herramientas pertenecen a la clase empresarial, de modo que tú debes alquilarte a ti mismo a esa clase para trabajar y vivir. Sea cual fuere tu trabajo, sea quien fuere tu empresario, siempre se llega a lo mismo: tienes que trabajar para él. No puedes impedirlo. Estás obligado.

De esta forma la totalidad de la clase trabajadora está compelida a trabajar para la clase capitalista. De este modo los trabajadores se ven forzados a entregar toda la riqueza que producen. Los empresarios guardan esa riqueza como su ganancia, mientras que el trabajador consigue tan sólo un salario, lo justo y suficiente como para seguir viviendo, de modo que pueda seguir produciendo más riqueza para su empresario. ¿No es eso una estafa, un robo?

La ley dice que es un «libre acuerdo». Del mismo modo podría el salteador de caminos decir que tú «acordaste» entregarle tus cosas valiosas. La única diferencia consiste en que la manera de actuar del salteador de caminos se denomina robo y atraco, y está prohibida por la ley, mientras que la manera de actuar capitalista se denomina negocio, industria, realización de ganancias y está protegida por la ley.

Pero ya sea al modo del salteador de caminos o al modo capitalista, tú saber que te han robado.

La totalidad del sistema capitalista descansa en un robo así.

La totalidad del sistema de leyes y gobiernos sostiene y justifica este robo.

Ese es el orden de cosas denominado capitalismo, y la ley y el gobierno existen para proteger ese orden de cosas.

¿Te asombras que el capitalista y el empresario, y todos los que se aprovechan de este orden de cosas estén fuertemente a favor de la «ley y el orden»?

¿Pero dónde entras tú? ¿Qué beneficio tienes tú de esa especie de «ley y orden»? ¿No ves que esta «ley y orden» tan sólo te despoja, te engaña, y precisamente te esclaviza?

«¿Me esclaviza?», me dices con extrañeza. «¡Pero si soy ciudadano libre!»

¿Eres realmente libre? ¿Libre para hacer qué? ¿Para vivir como te parezca? ¿Haces lo que te agrada?

Veamos. ¿Cómo vives? ¿A qué equivale tu libertad?

dependes de tu empresario para tus salarios o tu sueldo, ¿no es así? Y tus salarios determinan tu modo de vida, ¿no es así? Las condiciones de tu vida, incluso lo que tú comes y bebes, a dónde vas y con quien te asocias, todo esto depende de tus salarios.

No, no eres un hombre libre. Depende de tu empresario y de tus salarios. Eres realmente un esclavo asalariado.

La totalidad de la clase trabajadora, bajo el sistema capitalista, depende de la clase capitalista. Los trabajadores son esclavos asalariados.

Por tanto, ¿en qué se convierte tu libertad? ¿Qué puedes hacer con ella? ¿Puedes hacer con ella más de lo que te permiten tus salarios?

¿Puedes ver que ni salario, tu sueldo o tus ingresos, es toda la libertad que tienes? ¿Tu libertad no llega un solo paso más allá de lo que llegan tus salarios?

La libertad que te dan en el papel, que está escrita en los libros de leyes y en las constituciones, no te proporciona bienestar alguno. Una libertad así significa tan sólo que tienes el derecho de hacer una cosa determinada. Pero no significa que puedes hacerla. Para ser capaz de hacer algo, tienes que tener la oportunidad, la ocasión. Tienes el derecho de comer tres estupendas comidas al día, pero si no tienes los medios, la oportunidad para conseguir esas comidas, entonces ¿a qué viene ese tu derecho?

De este modo, la libertad significa realmente la oportunidad de satisfacer tus necesidades y deseos. Si tu libertad no te proporciona esa oportunidad, entonces no te sirve de nada. La libertad real significa oportunidad y bienestar. Si no significa eso, no significa nada.

Ves, entonces, que toda la situación se reduce a esto:

El capitalismo te roba y te convierte en un esclavo asalariado.

La ley sostiene y protege ese robo.

El gobierno te engaña haciéndote creer que eres independiente y libre.

De este modo te engañan y te timan cada día de tu vida.

¿Pero por qué ocurre que tú no pensaste en esto antes? ¿Cómo es que la mayoría de los otros tampoco lo ve?

Porque a ti y a todos los demás os mienten constantemente a este respecto, desde vuestra temprana infancia.

Te dicen que tienes que ser honrado, mientras que te roban durante toda la vida.

Te ordenan que respetes la ley, mientras que la ley protege al capitalista que te está robando.

Te enseñan que es malo matar, mientras que el gobierno ahorca y electrocuta a la gente y hace con ellos matanzas en la guerra.

Te dicen que obedezcas la ley y al gobierno, aunque la ley y el gobierno apoyan el robo y el asesinato.

Así, durante toda tu vida te mienten, te engañan y te defraudan, de modo que sea más fácil sacar ganancias de ti, explotarte.

Porque no es sólo el empresario y el capitalista los que sacan ganancias de ti. El gobierno, la Iglesia y la escuela, todos ellos viven de tu trabajo. Tú los sostienes a todos. Esa es la razón por la que todos ellos te enseñan que tienes que estar contento con tu suerte y comportarte bien.

«¿Es realmente verdad que yo los sostengo a todos?», preguntas desconcertado.

Veamos. Ellos comen y beben y se visten, sin hablar de lujos que disfrutan. ¿Hacen ellos las cosas que usan y consumen? ¿Plantan ellos y siembran y construyen y todo lo demás?

«Pero ellos pagan por esas cosas», objeta tu amigo. Sí, ellos pagan. Supón que un tipo te roba cincuenta dólares y entonces va y compra con ellos un traje. ¿Es ese traje según el derecho suyo? ¿No pagó por él? Bien, de ese mismo modo la gente que no produce nada o que no realiza un trabajo útil paga por las cosas. Su dinero es la ganancia que ellos o sus padres antes que ellos exprimieron de ti, de los trabajadores.

«¿Entonces no es mi patrón el que me sostiene, sino que yo le sostengo a él?»

Por supuesto. El te da un empleo; es decir, te da el permiso para trabajar en la fábrica o industria que no construyó él sino otros trabajadores como tú. Y por ese permiso tú contribuyes a sostenerle durante el resto de tu vida o mientras que trabajes para él. Lo sostienes tan generosamente que él se puede permitir una mansión en la ciudad y una cada en el campo, incluso varias, y criados para atender sus deseos y los de su familia y para el entretenimiento de sus amigos, y para carreras de caballos y carreras de botes, y para centenares de cosas. Pero no es sólo con él con quien eres tan generoso. Con tu trabajo, mediante el impuesto directo e indirecto, se sostienen el gobierno entero, local, estatal y nacional, las escuelas y las iglesias, y todas las otras instituciones cuyo asunto consiste en proteger las ganancias y mantenerte engañado. Tú y tus compañeros trabajadores, el trabajo como un todo, sostenéis a todos ellos. ¿Te extrañas de que todos ellos te digan que todo está en orden y que tienes que ser bueno y permanecer tranquilo?

Es bueno para ellos que tú te mantengas tranquilo, porque ellos no podrían seguir engañando y robando, una vez que tú abras tus ojos y veas lo que te está ocurriendo.

Por eso todos ellos apoyan decididamente el sistema capitalista, están por «la ley y el orden».

Pero, ¿es bueno ese sistema para ti? ¿Piensas que es correcto y justo?

Si no lo crees así, ¿por qué lo aguantas? ¿Por qué lo sostienes?

«¿Qué puedo hacer?», dices. «Estoy solo».

¿Realmente estás solo? ¿No eres más bien uno de los muchos miles, de millones, que son explotados todos y que están esclavizados lo mismo que tú lo estás? Sólo que ellos no lo saben. Si lo supieran, no lo apoyarían. Esto es cierto. Por eso la cuestión es hacérselo comprender a ellos.

Cada trabajador en tu ciudad, cada uno que se fatiga trabajando en tu país, en cada país, en el mundo entero, está explotado y esclavizado lo mismo que lo estás tú.

Y no sólo los obreros. Los campesinos son engañados y robados de la misma manera.

Exactamente igual que los obreros, el campesino depende de la clase capitalista. Trabaja durante toda su vida, pero la mayor parte de su trabajo pasa a los trusts y a los monopolios de la tierra, que según el derecho no es más de ellos que lo es la luna.

El campesino produce el alimento del mundo. Nos alimenta a todos nosotros. Pero antes de que pueda hacer llegar sus bienes a nosotros, le hacen pagar el tributo a la clase que vive del trabajo de los demás, a la clase que saca ganancias, a la clase capitalista. Al campesino le quitan la mayor parte de su producto, lo mismo que al obrero. Se lo quita el dueño de la tierra y el que tiene su hipoteca; se lo quita el trusts del acero y el ferrocarril. El banquero, el comisionista, el detallista y una legión de otros intermediarios exprimen sus ganancias del campesino, antes que a éste se le permita llevar su alimento hasta ti.

La ley y el gobierno permiten y favorecen este robo decretando que:

– La tierra que nadie ha creado, pertenece al terrateniente;

– Los ferrocarriles, que han construido los obreros, pertenecen a los magnates de los ferrocarriles;

– Los almacenes, silos y depósitos, erigidos por los obreros, pertenecen a los capitalistas;

– Todos esos monopolistas y capitalistas tienen derecho a obtener ganancias del campesino por usar los ferrocarriles y otros servicios antes de que pueda hacer llegar su alimento hasta ti.

Puedes ver entonces cómo roba al campesino el gran capital y los hombres de negocios, y cómo la ley ayuda a ese robo, exactamente igual que en el robo del obrero.

Pero no es sólo el obrero y el campesino los que son explotados y forzados a entregar la mayor parte de su producto a los capitalistas, a los que han monopolizado la tierra, los ferrocarriles, las fábricas, la maquinaria y todos los recursos naturales. El país entero, el mundo entero es obligado a pagar tributo a los reyes de las finanzas y de la industria.

El pequeño hombre de negocios depende del vendedor al por mayor; el vendedor al por mayor del industrial; el industrial de los magnates de la industria, y todos ellos dependen de los señores del dinero y de los bancos para su crédito. Los grandes banqueros y financieros pueden eliminar a cualquiera de los negocios simplemente retirándoles su crédito. Hacen esto siempre que desean excluir a alguien del negocio. El hombre de negocios está enteramente a merced de ellos. Si no desarrolla el juego que ellos desean, que convenga a sus intereses, entonces simplemente lo echan del juego.

De este modo, toda la humanidad depende de y está esclavizada por un puñado de hombres que han monopolizado casi la riqueza entera del mundo, pero que ellos mismos nunca han creado nada.

«Pero esos hombres trabajan duro», dices.

Bien, algunos de ellos no trabajan de ninguna manera. Algunos son precisamente zánganos, cuyos negocios los dirigen otros. Algunos de ellos trabajan. ¿Pero qué clase de trabajo realizan? ¿Producen algo, como hace el obrero y el campesino? No, no producen nada, aunque puedan trabajar. Trabajan para desposeer al pueblo, para sacar ganancias de él. ¿Te beneficia su trabajo? También el salteador de caminos trabaja duro y también corre grandes riesgos. Su «trabajo», como el del capitalista proporciona empleo a los abogados, los carceleros y a una muchedumbre de otros secuaces, a todos los cuales sostiene tu trabajo.

Parece ciertamente ridículo que todo el mundo tenga que estar esclavizado para el beneficio de un puñado de monopolistas y que todos tengan que depender de ellos para su derecho y oportunidad de vivir. Pero la realidad es precisamente esa. Y todavía es más ridículo cuando consideras que los obreros y los campesinos, que solamente ellos crean toda la riqueza, tienen que ser los más dependientes y los más pobres de todas las otras clases en la sociedad.

Realmente es monstruoso, y es muy triste. Seguramente tu sentido común tiene que decirte que una situación así está muy cerca de la locura. Si las grandes masas del pueblo, los millones de todo el mundo, pudieran ver cómo son engañados, explotados y esclavizados, tal como lo ves ahora, ¿seguirán apoyando que esto marchara así? ¡Con seguridad que no lo harían!

Los capitalistas saben que no lo harían. Por eso necesitan al gobierno para que legalice sus métodos de robo, para proteger el sistema capitalista.

Y así es como el gobierno necesita leyes, policía y soldados, tribunales y prisiones, para proteger el capitalismo.

Pero, ¿quiénes son la policía y los soldados que protegen a los capitalistas contra ti, contra el pueblo?

Si ellos mismos fueran capitalistas, entonces sería razonable que ellos desearan proteger la riqueza que han robado, y que intentaran conservar, incluso por la fuerza, el sistema que les da el privilegio de robar al pueblo.

Pero la policía y los soldados, los defensores de «la ley y el orden», no son de la clase capitalista. Son hombres de las filas del pueblo, pobres hombres que por una paga protegen el sistema mismo que los mantiene pobres. Es increíble, ¿verdad? Sin embargo, es verdad. La cosa se reduce a esto: algunos de los esclavos protegen a sus amos manteniendo a ellos y al resto del pueblo en la esclavitud. Del mismo modo, Gran Bretaña, por ejemplo, mantiene a los hindúes en la India sometidos mediante una policía de nativos, de los mismos hindúes. O lo mismo que hace Bélgica con los negros en el Congo. O lo mismo que hace cualquier gobierno con un pueblo subyugado.

Es el mismo sistema. Esto es lo que supone:

El capitalismo roba y explota a todo el pueblo; las leyes legalizan y defienden este robo capitalista; el gobierno usa una parte del pueblo para ayudar y proteger a los capitalistas en su robo a todo el pueblo.

Todo el asunto se mantiene educando al pueblo a creer que el capitalismo es correcto, que la ley es justa y que el gobierno debe ser obedecido.

¿Descubres ahora este juego?

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En un sociedad Anarquista seria sin gobierno, en que se obtiene la armonía, no por sometimiento a ley, ni obediencia a autoridad, sino por acuerdos libres establecidos entre los diversos grupos, territoriales y profesionales, libremente constituidos para la producción y el consumo, y para la satisfacción de la infinita variedad de necesidades y aspiraciones de un ser civilizado.

Contra el paro

El desempleo (El Paro)

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El desempleo es el beneficio del capitalista conservar al alcance de su mano un ejército de desocupados listos para ser utilizados. Ésta es la misión y el papel del sistema de jornales, y una de las inevitables características que le son propias.

Interesaría a las gentes el que no hubiese nadie desempleado, el que todos tuviesen una oportunidad de trabajar y ganarse la vida; el que todos ayudasen, en proporción a su habilidad y capacidad de esfuerzo, a incrementar la riqueza del país, y así, cada uno podría obtener, de ella, una participación mayor.

Pero al capitalismo no le interesa la prosperidad del pueblo. Al capitalismo sólo le interesan los beneficios o ganancias. Empleando menos personas, y haciéndolas trabajar el doble número de horas, pueden doblarse las ganancias, lo que no puede hacerse proporcionando trabajo a más personas durante menos horas.

Por esto es por lo que le interesa más a tu patrón tener, por ejemplo, cien personas trabajando dieciséis horas diarias, en lugar de emplear doscientas durante cinco horas. Él necesitaría más habitaciones para doscientas personas que para cien, una fábrica más grande, más herramientas y maquinaria, y todo en esta proporción. Esto es, necesitaría invertir mucho más capital. El empleo de mayor fuerza en menos horas le derivaría menos
ganancias y, por esto, tu patrón no quiere poner en marcha en su fábrica un plan así. Lo cual significa que el sistema de buscar beneficios es incompatible con el bienestar del obrero y las consideraciones humanitarias que éste merece. Por el contrario, cuanto más duramente, más “eficientemente”, trabajes, y durante un mayor número de horas conserves tal ritmo, mejor es para tu patrón y más grandes son sus ganancias.

Puedes ver, por consiguiente, que el capitalismo no tiene interés en emplear a todos aquellos que quieren trabajar y que pueden hacerlo. Por el contrario, un mínimo de “brazos” y un máximo de esfuerzos es la máxima y el benefi cio del sistema capitalista. Éste es todo el secreto de todos los esquemas de “racionalización”. Y es por esto por lo que encontrarás en cada país capitalista millares de personas queriendo y ansiando trabajar, y no obstante, imposibilitadas de obtener empleo.

Este ejército de desempleados es una amenaza constante contra tu nivel de vida. Ellos están prestos a ocupar tu lugar a un precio más bajo, por una paga menor, porque la necesidad los impele. Y esto resulta, desde luego, muy ventajoso para tu jefe, porque pone en sus manos un látigo constantemente suspendido sobre tu espalda, para que trabajes como un esclavo para él y para que te “comportes”. Puedes ver, por ti mismo, lo peligrosa y degradante que es para el trabajador una situación así, sin hablar de otros males del sistema.

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https://laanarquia.wordpress.com/2015/06/14/la-anarquia/

La anarquía total

Biblioteca Anarquista

Libro de la anarquía

Mujeres Libres

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A

(Acción Directa)

Ni demócratas, ni dictadores: Anarquistas (Acracia)

Acción Activa contra la democracia

Anarquía

Anarquismo

Amplia recepción del anarquismo social

Anarquista

Industrias de la Alimentación

Industrias Agua, Gas y Electricidad

Industria del papel y artes gráficas

La Autogestión

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B

(Barcos) Navegación Fluvial y Maritima

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C

(contra el capitalismo) Anticapitalismo

(Construcción) Industrias de la edificación , Madera y Decoración

En el Campo Campesinos

La Comuna Libre Base de la nueva sociedad: la Comuna libre

Los comités o comisiones de autogestión

Contra el fascismo

Contra los Cuerpos Represivos del Estado

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D

Distribución y consumo

Ni demócraticas , ni dictadores : Anarquistas, Acracia

(Detenidos, carceles, prisiones..) Abajo los muros de las prisiones. Anticarcelarios

Diferenciar entre “deporte espectáculo y deporte práctica”

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E

(Educación) Enseñanza

( Contra el Estado ) Antiestatismo

(Contra el Ejército = contra el militarismo) Antimilitarismo

Consideraciones generales

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F

EL Federalismo Anarquista = El Federalismo libertario

Ferroviaria

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G

Me gobiernan y me explotan

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H

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I

El Asesinato de las Ideologías

La autogestión industrial

¿Puede ayudarte la Iglesia?

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J

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K

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L

Hecha la Ley, hecha la trampa (Hecha la InJusticia)

La Libre Sociedad Asegurar la existencia y el funcionamiento libre de la sociedad

Libertad de experimentación

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M

(Metal) Industria Siderimetalúrgica

Milicias

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N

Contra el Nacionalismo


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O

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P

Contra el Paro (Contra el desempleo)

Contra el Reformismo y contra el político

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Q

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R

Contra el Racismo y Toda Autoridad

Revolución ( Revolución social libertaria indispensable

Organismos de la revolución )

(Ropa) Industrias Fabril, Textil, Vestir y Anexos

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S

La Sanidad e Higiene

El Salario Sobre el salario o remuneración

Los sindicatos (Sindicatos de la distribución y administración

Del sindicato revolucionario y de sus funciones )

Sociales y economicos ( Consejos sociales y económicos

Esbozos sociales y económicos libertarios )

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T

Transporte

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U

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V

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W

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Z

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Biblioteca de la CNT-AIT en León

La Anarquía

Anarquía seria una sociedad sin Estado, todas las funciones tradicionalmente desempeñadas por el Estado son asumidas por el proletariado.

El ejército abolido he sustituido por el pueblo en armas, las milicias obreras voluntarias.

Los ministerios suprimidos son sustituidos por la federación de los productores, autonomía local de los productores y federalismo.

Solidaridad de Autoresposabilidad (acuerdos libres normas sin autoridad) en lugar de leyes. Policías y magistrados sustituidos por la vigilancia revolucionaria de los trabajadores.

En las regiones libres la solidaridad entre la ciudad y los pueblos se organiza rápidamente en colectividades se reúnen en federaciones…
La sociedad libertaria futura debe disponer de una doble estructura:

Económica (la Federación de Asociaciones Obreras de Autogestión),

Administrativa (la federación de comunas. Para articular el edificio, una concepción de envergadura, susceptible de ser extendida al mundo entero),

El federalismo (el cual evita la fragmentación de la sociedad en microcosmos. La unión es indispensable)

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La anarquía total

https://www.youtube.com/watch?v=DCjD5ISBPQE

LA ORGANIZACIÓN DE LA ECONOMÍA EN UNA SOCIEDAD ANARQUISTA O DURANTE LA ETAPA DE TRANSICIÓN REVOLUCIONARIA HACIA LA ANARQUÍA.

1 Revolución social libertaria indispensable
2 Asegurar la existencia y el funcionamiento libre de la sociedad
3 Amplia recepción del anarquismo social
4 Libertad de experimentación
5 Esbozos sociales y económicos libertarios
6 Base de la nueva sociedad: la Comuna libre
7 Del sindicato revolucionario y de sus funciones
8 Sobre el salario o remuneración
9 Distribución y consumo
10 Organismos de la revolución
11 Consejos sociales y económicos
12 Consideraciones generales

La Autogestión Obrera

La autogestión industrial

1 La socialización de los Espectáculos
2 La Sanidad e Higiene
3 Enseñanza
4 Industria del papel y artes gráficas
5 Industria Tábaquera
6 Servicios de Correos, Teléfonos Telégamas y Radio Comunicación
7 Ferroviaria
8 Transporte
9 Navegación Fluvial y Maritima
10 Industrias de la edificación , Madera y Decoración
11 Trabajadores de Banca ahorros, Seguros y Afines
12 Industrias Agua, Gas y Electricidad
13 Industria Pesquera
14 Industrias de la Alimentación
15 Campesinos
16 Minera
17 Industrias Químicas
18 Industria del Petróleo y sus Derivados
19 Industrias Fabril, Textil, Vestir y Anexos
20 Industria Siderimetalúrgica
21 Sindicatos de la distribución y administración

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Cultura, Sanidad y Asistencia Social 1-2-3-4 Combustibles y Carburantes 12-16-17-18
Transportes y Comunicación 6-7-8-9
ENERGÍA 12-16-20
OBRAS y Construcciones 10-12-17-20
VIVIENDA 12-17-10-15-16-20
Alimentación, Mobiliario y Vestido 19-14-15-13-10

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 El gobierno es el caos y la anarquía es el orden.
la anarquía

“Si se cree que el gobierno es necesario y que sin gobierno tiene que haber desorden y confusión, es natural y lógico suponer que la anarquía, que significa la ausencia de gobierno, tiene también que significar la ausencia del orden.”      Malatesta

la anarquía es el orden
La anarquía la más alta expresión del orden