Archivo de la categoría: Sin categoría

4 VII Congreso de la CNT AIT 1936 ORGANIZACIÓN DE LA NUEVA SOCIEDAD DESPUÉS DEL HECHO REVOLUCIONARIO.- LAS PRIMERAS MEDIDAS DE LA REVOLUCIÓN

https://laanarquia.wordpress.com/2015/06/14/la-anarquia/

Todas las formas de trabajo y distribución que se dirijan hacia la concepción de una sociedad igualitaria conducirán a la

realización de la justicia y de la armonía social.
Enconsecuencia, creemos que la revolución debe cimentarse sobre los principios sociales y éticos
del comunismo libertario. que son:

1º Dar a cada ser humano lo que exijan sus necesidades, sin que en la satisfacción de las mismas
tenga otras limitaciones que las impuestas por las posibilidades de la economía.
2º Solicitar de cada ser humano la aportación máxima de sus esfuerzos a tenor de las necesidades de la sociedad, teniendo en cuenta las condiciones físicas y morales de cada individuo.
ORGANIZACIÓN DE LA NUEVA SOCIEDAD DESPUÉS DEL HECHO
REVOLUCIONARIO.- LAS PRIMERAS MEDIDAS DE LA REVOLUCIÓN

images2
Terminado el aspecto violento de la revolución, se declaran abolidos: la propiedad privada, el
Estado, el principio de autoridad y, por consiguiente, las clases que dividen a los hombres en
explotadores y explotados, oprimidos y opresores.
Socializada la riqueza, las organizaciones de los productores, ya libres, se encargarán de la
administración directa de la producción y del consumo.
Establecida en cada localidad la Comuna Libertaria, pondremos en marcha el nuevo mecanismo
social. Los productores de cada ramo u oficio, reunidos en sus Sindicatos y en los lugares de
trabajo, determinarán libremente la forma en que éste ha de ser organizado.
La Comuna Libre se incautará de cuanto antes detentaba la burguesía, tal como víveres, ropas,
colados, materias primas, herramientas de trabajo, etc. Estos útiles de trabajo y materias primas
deberán pasar a poder de los productores para que éstos los administren directamente en beneficio de la colectividad.
En primer término las Comunas cuidarán de alojar con el máximo de comodidades a todos los
habitantes de cada localidad, asegurando asistencia a los enfermos y educación a los niños.
De acuerdo con el principio fundamental del comunismo libertario, como hemos dicho antes, todos los hombres se aprestarán a cumplir el deber voluntario – que se convertirá en verdadero derecho
cuando el hombre trabaje libre- de prestar su concurso a la colectividad, en relación con sus fuerzas y sus capacidades, y la Comuna cumplirá la obligación de cubrir sus necesidades.
Desde luego, es preciso crear ya, desde ahora, la idea de que los primeros tiempos de la revolución
no resultarán fáciles y de que será preciso que cada hombre aporte el máximo de esfuerzos y
consuma solamente lo que permitan las posibilidades de la producción.

Todo período constructivo
exige sacrificio y aceptación individual y colectiva y a no crear dificultades a la obra reconstructora
de la sociedad que de común acuerdo todos realizaremos.
PLAN DE ORGANIZACIÓN DE LOS PRODUCTORES

La anarquía -a.jpg
El Plan económico de organización, en cuantas manifestaciones tenga la producción nacional, se
ajustará a los más estrictos principios de economía social, administrados directamente por los
productores a través de sus diversos órganos de producción, designados en asambleas generales de las variadas organizaciones y por ellas controlados en todo momento.
como base (en el lugar de trabajo, en el Sindicato, en la Comuna, en todos los órganos reguladores
de la nueva sociedad), el productor, el individuo como célula, como piedra angular de todas las creaciones sociales, económicas y morales.
Como órgano de relación dentro de la Comuna y en el lugar de trabajo, el Consejo de taller y de
fábrica, pactando con los demás centros de trabajo.
Como órgano de relación de Sindicato a Sindicato (asociación de productores), los Consejos de
Estadística y de Producción, que se seguirán federando entre sí hasta formar una red de relación
constante y estrecha entre todos los productores de la Confederación Ibérica.

En el campo: Como base, el productor en la Comuna, que usufructuaría todas las riquezas naturales de una demarcación política y geográfica.
Como órgano de relación, el Consejo de Cultivo, del que formarán parte elementos técnicos y trabajadores integrantes de las asociaciones de productores agrícolas, encargados de orientar la intensificación de la producción, señalando las tierras más apropiadas a la misma, según su
composición química.
Estos Consejos de Cultivo establecerán la misma red de relaciones que los Consejos de Taller, de Fábrica y de Producción y Estadística, complementando la libre federación que representa la
Comuna como demarcación política y subdivisión geográfica.
Tanto las Asociaciones de productores industriales como las Asociaciones de productores agrícolas
se federarán nacionalmente -mientras sea únicamente España el país que haya realizado su
transformación social- si, llevados a esa disyuntiva por el mismo proceso del trabajo a que se
eduquen, lo estiman conveniente para el más fructífero desarrollo de la Economía; e idénticamente
se federarán en el mismo sentido aquellos servicios cuya característica propenda a ello por facilitar
las relaciones lógicas y necesarias entre todas las Comunas Libertarias de la Península.
Estimamos que con el tiempo la nueva sociedad conseguirá dotar a cada Comuna de todos los
elementos agrícolas e industriales precisos a su autonomía, de acuerdo con el principio biológico
que afirma que es más libre el hombre -en este caso la Comuna- que menos necesita de los demás.
LAS COMUNAS LIBERTARIAS Y SU FUNCIONAMIENTO
La expresión política de nuestra revolución hemos de asentarla sobre esta trilogía: El individuo, la
Comuna y la Federación.
Dentro de un plan de actividades estructurado en todos los órdenes desde un punto de vista
peninsular, la administración será de manera absoluta de carácter comunal.
La base de esta administración será, por consiguiente, la Comuna. Estas Comunas serán autónomas
y estarán federadas regional y nacionalmente para la realización de los objetivos de carácter
general. El derecho de autonomía no excluirá el deber de cumplir los acuerdos de convivencia
colectiva, no compartidos por simples apreciaciones y que sean aceptadas en el fondo.
Así, pues, una Comuna de consumidores sin limitación voluntaria, se comprometerá a acatar
aquellas normas de carácter general que después de libre discusión hayan sido acordadas por
mayoría.
En cambio, aquellas Comunas que, refractarias a la industrialización, acuerden otras clases de
convivencia, como por ejemplo las naturistas y desnudistas, tendrán derecho a una administración
autónoma, desligada de los compromisos generales. Como estas Comunas naturistas-desnudistas, u
otra clase de Comunas, no podrán satisfacer todas sus necesidades, por limitadas que éstas sean, sus
delegados a los Congresos de la Confederación Ibérica de Comunas Autónomas Libertarias podrán
concertar convenios económicos con las demás Comunas Agrícolas e Industriales.
En conclusión proponemos:
– La creación de la Comuna como entidad política y administrativa.
– La Comuna será autónoma, y confederada al resto de las Comunas.
– Las Comunas se federarán comarcal y regionalmente, fijando a voluntad sus límites geográficos,
cuando sea conveniente unir en una sola Comuna pueblos pequeños, aldeas y lugares. El conjunto
de estas Comunas constituirá una Confederación Ibérica de Comunas Autónomas Libertarias.

Para la función distributiva de la producción, y para que puedan nutrirse mejor las Comunas,
podrán crearse aquellos órganos suplementarios encaminados a conseguirlo. Por ejemplo: un
Consejo Confederal de Producción y Distribución, con representaciones directas de las
Federaciones nacionales de Producción y del Congreso anual de Comunas.

MISIÓN Y FUNCIONAMIENTO INTERNO DE LA COMUNA
La Comuna deberá ocuparse de lo que interesa al individuo.
Deberá cuidar de todos los trabajos de ordenación, arreglo y embellecimiento de la población.
Del alojamiento de sus habitantes; de los artículos y productos puestos a su servicio por los
Sindicatos o Asociaciones de productores.
Se ocupará asimismo de la higiene, de la estadística comunal y de las necesidades colectivas. De la
enseñanza. De los establecimientos sanitarios y de la conservación y perfeccionamiento de los
medios locales de comunicación.
Organizará las relaciones con las demás Comunas, y cuidará de estimular todas las actividades
artísticas y culturales.
Para el buen cumplimiento de esta misión, se nombrará un Consejo Comunal, al cual serán
agregados representantes de los Consejos de Cultivo, de Sanidad, de Cultura, de Distribución y de
Producción y Estadística.
El procedimiento de elección de los Consejos Comunales se determinará con arreglo a un sistema
en el que establezcan las diferencias que aconsejen la densidad de población, teniendo en cuenta
que tardará en descentralizar políticamente las metrópolis, constituyendo con ellas Federaciones de
Comunas.
Todos estos cargos no tendrán ningún carácter ejecutivo ni burocrático. Aparte los que desempeñen
funciones técnicas o simplemente de estadística, los demás cumplirán asimismo su misión de
productores, reuniéndose en sesiones al terminar la jornada de trabajo para discutir las cuestiones de
detalle que no necesiten el refrendo de las asambleas comunales.
Se celebrarán asambleas tantas veces como lo necesiten los intereses de la Comuna, a petición de
los miembros del Consejo Comunal, o por la voluntad de los habitantes de cada una.
RELACIONES E INTERCAMBIO DE PRODUCTOS
Como ya hemos dicho, nuestra organización es de tipo federalista y asegura la libertad del individuo
dentro de la agrupación y de la Comuna, la de las Comunas dentro de las Federaciones, y la de éstas
en las Confederaciones.
Vamos, pues, del individuo a la colectividad, asegurando sus derechos para conservar intangible el
principio de libertad.
Los habitantes de una Comuna discutirán entre sí sus problemas internos: producción, consumo,
instrucción, higiene y cuanto sea necesario para el desenvolvimiento moral y económico de la
misma. Cuando se trate de problemas que afecten a toda una comarca o provincia, han de ser las
Federaciones quienes deliberen, y en las reuniones y asambleas que éstas celebren estarán
representadas todas las comunas, cuyos delegados aportarán los puntos de vista previamente
aprobados en ellas.

Por ejemplo, si han de construir carreteras, ligando entre sí los pueblos de una comarca o asuntos de
transporte e intercambio de productos entre las comarcas agrícolas e industriales, es natural que
todas las Comunas expongan su criterio, ya que también han de prestar su concurso.
En los asuntos de carácter regional, será la Federación Regional quien ponga en práctica los
acuerdos, y éstos representarán la voluntad soberana de todos los habitantes de la región. Pues
empezó en el individuo, pasó después a la Comuna, de ésta a la Federación y, por último, a la
Confederación.
De igual forma llegaremos a la discusión de todos los problemas de tipo nacional, ya que nuestros
organismos se irán complementando entre sí. La organización nacional regulará las relaciones de
carácter internacional, estando en contacto directo con el proletariado de los demás países, por
intermedio de sus respectivos organismos, ligados como el nuestro a la Asociación Internacional de
los Trabajadores.
Para el intercambio de productos de Comuna a Comuna, los Consejos Comunales se pondrán en
relación las Federaciones Regionales de Comunas y con el Consejo Confederal de Producción y
Distribución, reclamando lo que les haga falta y ofreciendo lo que les sobre.
Por medio de la red de relaciones establecidas entre las Comunas y los Consejos de Producción y
Estadística, constituidos por las Federaciones Nacionales de Productores, queda resuelto y
simplificado este problema.
En lo que se refiere al aspecto comunal del mismo, bastarán las cartas de productor, extendidas por
los Consejos de Taller y de Fábrica, dando derecho a que aquéllos puedan adquirir lo necesario para
cubrir todas sus necesidades. La carta de productor constituye el principio de un signo de cambio, el
cual quedará sujeto a estos dos elementos reguladores: Primero, que sea intransferible; segundo, que
se adopte un procedimiento mediante el cual en la carta se registre el valor del trabajo por unidades
de jornada y este valor tenga el máximo de un año de validez para la adquisición de productos.
A los elementos de la población pasiva serán los Consejos Comunales los que les facilitarán las
cartas de consumo.
Desde luego, no podemos sentar una norma absoluta. Debe respetarse la autonomía de las
Comunas, las cuales, si lo creen conveniente, podrán establecer otro sistema de intercambio interior,
siempre que estos nuevos sistemas no puedan lesionar, en ningún caso, los intereses de otras
Comunas.
DEBERES DEL INDIVIDUO PARA CON LA COLECTIVIDAD Y CONCEPTO DE LA
JUSTICIA DISTRIBUTIVA
El Comunismo Libertario es incompatible con todo régimen de corrección, hecho que implica la
desaparición del actual sistema de justicia correccional, y por lo tanto, los instrumentos de castigo
(cárceles, presidios, etc.)
Conceptúa esta Ponencia que el determinismo social es la causa principal de los llamados delitos en
el presente estado de cosas y, en consecuencia, desaparecidas las causas que originaban el delito, en
la generalidad de los casos éste dejará de existir.
Así pues, consideramos:
1º Que el hombre no es malo por naturaleza, y que la delincuencia es resultado lógico del estado de
injusticia social en que vivimos.
2º Que al cubrir sus necesidades, dándole también margen a una educación racional y humana,
aquellas causas han de desaparecer.

Por ello, entendemos que cuando el individuo falte al cumplimiento de sus deberes, tanto en el
orden moral como en sus funciones de productor, serán las asambleas populares quienes, con un
sentido armónico, den solución justa al caso.
El Comunismo Libertario sentará, pues, su «acción correccional» sobre la Medicina y la Pedagogía,
únicos preventivos a los cuales la ciencia moderna reconoce tal derecho. Cuando algún individuo,
víctima de fenómenos patológicos, atente contra la armonía que ha de regir entre los hombres, la
terapéutica pedagógica cuidará de curar su desequilibrio y estimular en él el sentido ético de
responsabilidad social que una herencia insana le negó naturalmente.
LA FAMILIA Y LAS RELACIONES SEXUALES
Conviene no olvidar que la familia fue el primer núcleo civilizador de la especie humana, que ha
llenado funciones admirabilísimas de cultura moral y solidaridad. Que ha subsistido dentro de la
propia evolución de la familia con el clan, la tribu, el pueblo y la nación, y que es de suponer que
aún durante mucho tiempo subsistirá.
La revolución no deberá operar violentamente sobre la familia, excepto en aquellos casos de
familias mal avenidas, en las que reconocerá y apoyará el derecho a la disgregación.
Como la primera medida de la revolución libertaria consiste en asegurar la independencia
económica de los seres, sin distinción de sexos, la interdependencia creada, por razones de
inferioridad económica, en el régimen capitalista, entre el hombre y la mujer, desaparecerá con él.
Se entiende, por lo tanto, que los dos sexos serán iguales, tanto en derechos como en deberes.
El Comunismo Libertario proclama el amor libre, sin más regulación que la voluntad del hombre y
de la mujer, garantizando a los hijos la salvaguardia de la colectividad y salvando a ésta de las
aberraciones humanas por la aplicación de los principios biológicos-eugénicos.
Asimismo, por medio de una buena educación sexual, empezada en la escuela, tenderá a la
selección de la especie, de acuerdo con las finalidades de la eugenesia, de manera que las parejas
humanas procreen conscientemente, pensando en producir hijos sanos y hermosos.
Sobre los problemas de índole moral que puede plantear el amor en la sociedad comunista libertaria,
como son los que hallen su origen en las contrariedades amorosas, la comunidad y la libertad no
tienen más que dos caminos para que las relaciones humanas y sexuales se desarrollen
normalmente. Para el que quisiera amor a la fuerza o bestialmente, si no bastara el consejo ni el
respeto al derecho individual, habría de recurrirse a la ausencia. Para muchas enfermedades se
recomienda el cambio de agua y de aire. Para la enfermedad del amor, que es enfermedad al
convertirse en tenacidad y ceguera, habrá de recomendarse el cambio de Comuna, sacando al
enfermo del medio que le ciega y enloquece, aunque no es presumible que estas exasperaciones se
produzcan en un ambiente de libertad sexual.
LA CUESTIÓN RELIGIOSA
La religión, manifestación puramente subjetiva del ser humano, será reconocida en cuanto
permanezca relegada al sagrario de la conciencia individual, pero en ningún caso podrá ser
considerada como forma de ostentación pública ni de coacción moral ni intelectual.
Los individuos serán libres para concebir cuantas ideas morales tengan por conveniente,
desapareciendo todos los ritos.
DE LA PEDAGOGÍA, DEL ARTE, DE LA CIENCIA, DE LA LIBRE EXPERIMENTACIÓN
El problema de la enseñanza habrá que abordarlo con procedimientos radicales. En primer lugar, el
analfabetismo deberá ser combatido enérgica y sistemáticamente. Se restituirá la cultura a los que

fueron desposeídos de ella, como un deber de reparadora justicia social que la revolución debe
acometer, considerando que, así como el capitalismo ha sido el acaparador y detentador de la
riqueza social, las ciudades han sido las acaparadoras y detentadoras de la cultura y de la
instrucción.
Restituir la riqueza material y la cultura son los objetivos básicos de nuestra revolución. ¿Cómo?
Expropiando al capitalismo en lo material, repartiendo la cultura a los carentes de ella en lo moral.
Nuestra labor pedagógica deberá dividirse, por lo tanto, en dos tiempos. Tenemos una obra
pedagógica a realizar inmediatamente después de la revolución social, y una obra general humana
dentro ya de la nueva sociedad creada. Lo inmediato será organizar entre la población analfabeta
una cultura elemental, consistente, por ejemplo, en enseñar a leer, a escribir, contabilidad,
fisicultura, higiene, proceso histórico de la evolución y de la revolución, teoría de la inexistencia de
Dios, etc. Esta obra pueden realizarla un gran número de jóvenes cultivados, los cuales la llevarán a
cabo, prestando con ello un servicio voluntario a la cultura, durante uno o dos años, debidamente
controlados y orientados por la Federación Nacional de la Enseñanza, la cual, inmediatamente
después de proclamarse el Comunismo Libertario, se hará cargo de todos los centros docentes,
aquilatando el valor del profesorado profesional y del voluntario. La Federación nacional de la
Enseñanza apartará de ésta a los que intelectual y sobre todo moralmente sean incapaces de
adaptarse a las exigencia de una pedagogía libre. Lo mismo para la elección del profesorado de
primera que de segunda enseñanza se atenderá únicamente a la capacidad demostrada en ejercicios
prácticos.
La enseñanza, como misión pedagógica dispuesta a educar a una Humanidad nueva, será libre,
científica e igual para los dos sexos, dotada de todos los elementos precisos para ejercitarse en no
importa qué ramo de la actividad productora y del saber humano. A la higiene y la puericultura se le
acordará un lugar preferente, educando a la mujer para ser madre desde la escuela.
Asimismo se dedicará principal atención a la educación sexual, base de la superación de la especie.
Estimamos como función primordial de la pedagogía la de ayudar a la formación de hombres con
criterio propio -y conste que al hablar de hombres lo hacemos en un sentido genérico-, para lo cual
será preciso que el maestro cultive todas las facultades del niño, con el fin de que éste logre el
desarrollo completo de todas sus posibilidades.
Dentro del sistema pedagógico que pondrá en práctica el Comunismo Libertario quedará
definitivamente excluido todo el sistema de sanciones y recompensas, ya que en estos dos
principios radica el fermento de todas las desigualdades.
El cine, la radio, las misiones pedagógicas -libros, dibujos, proyecciones- serán excelentes y
eficaces auxiliares para una rápida transformación intelectual y moral de las generaciones presentes
y para desarrollar la personalidad de los niños y adolescentes que nazcan y se desarrollen en
régimen comunista libertario.
Aparte el aspecto simplemente educativo, en los primeros años de la vida la sociedad comunista
libertaria asegurará a todos los hombres, a lo largo de su existencia, el acceso y el derecho a la
ciencia, al arte, a las investigaciones de todo orden compatible con las actividades productoras de lo
indispensable, cuyo ejercicio garantizará el equilibrio y la salud a la naturaleza humana.
Porque los productores, en la sociedad comunista libertaria, no se dividirán en manuales e
intelectuales, sino que todos serán manuales e intelectuales a la vez. Y el acceso a las artes y a las
ciencias será libre, porque el tiempo que se empleará en ellas pertenecerá al individuo y no a la
comunidad, de la cual se emancipará el primero, si así lo quiere, una vez haya concluido la jornada
de trabajo, la misión de productor.

Hay necesidades de orden espiritual, paralelas a las necesidades materiales, que se manifestarán con
más fuerza en una sociedad que satisfaga las primeras y que deje emancipado moralmente al
hombre.
Como la evolución es una línea continua, aunque algunas veces no sea recta, el individuo siempre
tendrán aspiraciones, ganas de gozar más, de superar a sus padres, de superar a sus semejantes, de
superarse a si mismo.
Todas estas ansias de superación, de creación -artística, científica, literaria-, de experimentación,
una sociedad basada en el libre examen y en la libertad de todas las manifestación de la vida
humana, no podrá ahogarlas bajo ninguna conveniencia de orden material ni general; no las hará
fracasar como ahora sucede, sino que, por el contrario, las alentará y las cultivará, pensando que no
sólo de pan vive el hombre y que desgraciada la Humanidad que sólo de pan viviera.
No es lógico suponer que los hombres, en nuestra nueva sociedad, carezcan del deseo de
esparcimiento. Al efecto, en las Comunas autónomas Libertarias se destinarán días al recreo
general, que señalarán las asambleas, eligiendo y destinando fechas simbólicas de la Historia y de la
Naturaleza. Asimismo se dedicarán horas diarias a las exposiciones teatrales, al cinema, a las
conferencias culturales, que proporcionarán alegría y diversión común.
DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN
Admitimos la necesidad de la defensa de las conquistas realizadas por medio de la revolución,
porque suponemos que en España hay más posibilidades revolucionarias que en cualquiera de los
países que la circundan. Es de suponer que el capitalismo de éstos no se resigne a verse desposeído
de los intereses que en el curso del tiempo haya adquirido en España.
Por lo tanto, mientras la revolución social no haya triunfado internacionalmente, se adoptarán las
medidas necesarias para defender el nuevo régimen, ya sea contra el peligro de una invasión
extranjera capitalista, antes señalado, ya para evitar la contrarrevolución en el interior derl país. Un
ejército permanente constituye el mayor peligro para la revolución, pues bajo su influencia se
forjaría la dictadura que había de darle fatalmente el golpe de muerte.
En los momentos de lucha, cuando las fuerzas del Estado, en su totalidad, o en parte, se unan al
Pueblo, estas fuerzas organizadas prestarán su concurso en las calles para vencer a la burguesía.
Dominada ésta, habrá terminado su labor.
El Pueblo armado será la mayor garantía contra todo intento de restauración del régimen destruido
por esfuerzos del interior o del exterior. Existen millares de trabajadores que han desfilado por los
cuarteles y conocen la técnica militar moderna.
Que cada Comuna tenga sus armamentos y elementos de defensa, ya que hasta consolidar
definitivamente la revolución éstos no será destruidos para convertirlos en instrumentos de trabajo.
Recomendamos la necesidad de la conservación de aviones, tanques, camiones blindados,
ametralladoras y cañones antiaéreos, pues es en el aire donde reside el verdadero peligro de
invasión extranjera.
Si llega este momento, el Pueblo se movilizará rápidamente para hacer frente al enemigo, volviendo
los productores a los sitios de trabajo tan pronto hayan cumplido su misión defensiva. En esta
movilización general se comprenderá a todas las personas de ambos sexos aptas para la lucha y que
se aprestan a ella desempeñando las múltiples misiones precisas en el combate.
Los cuadros de defensa confederal, extendidos hasta los centros de producción, serán los auxiliares
más valiosos para consolidar las conquistas de la revolución y capacitar a los componentes de ellos
para las luchas que en defensa de la misma debamos sostener en grandes planos.

Por tanto declaramos:
1º El desarme del capitalismo implica la entrega de las armas a las Comunas, que quedarán
encargadas de su conservación y que cuidarán, en el plano nacional, de organizar eficazmente los
medios defensivos.
2º En el marco internacional, deberemos hacer intensa propaganda entre el proletariado de todos los
países para que éstos eleven su protesta enérgica, declarando movimientos de carácter solidario
frente a cualquier intento de invasión por parte de sus respectivos Gobiernos. Al mismo tiempo,
nuestra Confederación Ibérica de Comunas Autónomas Libertarias ayudará, moral y materialmente,
a todos los explotados del mundo, a libertarse para siempre de la monstruosa tutela del capitalismo
y del Estado.

 

 

Anuncios

El Federalismo Libertario

El Federalismo libertario = Federalismo Anarquista no es separatista. Federarse es “hacer alianza, liga, unión o pacto entre varios”. O más sencillamente, repetimos desde hace un siglo: “Federarse es unirse”, unirse de abajo arriba, y libremente. Cuando varias entidades, comunas, comarcas o regiones se federan, se unen. Cuando se dividen o se separan no practican el federalismo. Por todas estas razones el federalismo es libertario y voluntario.

El federalismo es la colaboración orgánica de todas las fuerzas sociales, de abajo arriba para la obtención de una finalidad común cimentada en el libre acuerdo. El federalismo no es la disgregación de la actividad productora, ni el desbarajuste caótico, sino el trabajo y la actuación común de todos los miembros para la libertad y la prosperidad generales. Es la unidad de la acción que nace de la convicción íntima y encuentra su expresión en la solidaridad vital de todes. Es el espíritu de la voluntad libre, que opera de dentro afuera y no se agota en una estúpida imitación de formas pasadas, que no pueden dar origen a ninguna iniciativa personal.

Solamente una constitución social federalista, apoyada en el interés común de todes y fundamentada en el acuerdo mutuo de todas las agrupaciones humanas, nos puede salvar de la maldición de la máquina política que se nutre con la carne y la sangre de los pueblos.

La federación une a los hombres para todos los objetivos que les son recíprocos. Los grupos federados, lejos de perder su autonomía propia, lo que hacen es fortalecerla. Unión es la multiformidad de las cosas.

CARACTERÍSTICAS DEL FEDERALISMO LIBERTARIO

1.- Los pactos federales se basan en la previa colectivización de los bienes de producción y la igualdad económica consiguiente. La federación debe apoyarse en la “solidaridad económica” para poder establecer de una manera real y positiva las relaciones de todos los seres sobre la justicia formando organismos dotados de igual libertad para pactar, del mismo derecho para protestar.

Donde hay desigualdad no hay libertad. Los pactos deben ser verdaderamente bilaterales, sinalagmáticos y conmutativos, es decir, gozarán ambas partes o dos contrayentes de mutua libertad, autonomía y garantía que son inherentes a cada ser.

2.- Las unidades que pactan se llaman, en la ideología ácrata, “naturales”, término que podemos aceptar siempre y cuando no entendamos por ello ningún tipo de organicismo; es decir, son entidades en las que la unión entre los individuos tiene una razón de ser, una base “real”, la propiedad, el trabajo, el territorio, el pasado cultural común; que da pie “racional” para concertar un pacto que se mantenga por sí mismo, y no “unidades ficticias” creadas por el privilegio y conservadas por la tradición, como son las circunscripciones legales o administrativas, cuya última razón de ser es la coacción de la autoridad o el “ciudadane” misme en que se basa el federalismo clásico.

3.- Los pactos federales rigen a la vez la vida económica y política de la sociedad. Les anarquistas afirmaron frecuentemente que su federalismo era exclusivamente económico y que la “política” (gobierno del hombre por el hombre) desaparecería en la sociedad libertaria. Mas si por política se entiende el mecanismo de elaboración de las decisiones fundamentales en una sociedad, aunque se disfrace bajo el nombre de “Administración”, “organización social” o “sociología”, no cabe duda de que está inmerso en la teoría y la práctica del federalismo.

4.- El federalismo anarquista nunca puede llevar a la constitución de algún tipo de poder político, o de organismo social que sirva de fundamento para decisiones comunitarias no aceptadas por todas las voluntades individuales. De este modo el anarquismo se aleja una vez más del federalismo clásico, cuyos pactos no se consideran revocables con suficiente fluidez y las prerrogativas que se enajenan resultan excesivas, con lo que se pierden de modo irrevocable las libertades individuales y surgen unidades no controladas por la base; gobiernos, en definitiva, que es justamente lo que el anarquismo intenta sustituir con sus pactos económicos y políticos. Así pueden organizarse las unidades superiores de la federación, por medio de comisiones delegadas, con mandato imperativo y con posibilidad de revocación constantemente abierta, Con lo cual la delegación ya no es una abdicación de la libertad, sino el cumplimiento del deber más sagrado en la Anarquía, que es organizar la “administración”. Los pactos mismos habrán de ser como las delegaciones, limitados, revocables y flexibles.

5.- El principio federal presidiendo la unión de les trabajadores y sus sociedades afectan tanto a la organización revolucionaria actual como a la sociedad futura. El federalismo anarquista ha tenido un carácter teórico perfectamente desconectado con el regionalismo hispánico. El principio federalista conduce lógicamente al internacionalismo, o sea a la organización federativa a nivel mundial en una “Confederación de Confederaciones” en la más grande y fraternal unión internacional humana. El internacionalismo verdadero se basa en la autodeterminación y su corolario es el derecho de secesión.

Como se ve el federalismo profundiza en la unión; mientras que el nacionalismo profundiza en las diferencias.

El Federalismo de la CNT (La Confederación Nacional del Trabajo)

Por ser la federación la base de la sociedad futura, la C.N.T. proclama el federalismo como el nexo de articulación libre y solidaria, sin autoritarismo ni coacción, de todos los grupos económicos y de relación humana general, que cumplirán en la nueva convivencia las funciones básicas de la vida social en todos sus aspectos.

El federalismo constituye hoy también. el principio esencial que rige las actividades de la C.N.T. en el plano estructural y en el del funcionamiento interno de la misma, garantizando de este modo la libertad y la igualdad decisoria de los individuos y los sindicatos integrados en la organización.

Dada su estructura no jerárquica y sus contenidos federalistas, la C.N.T. rechaza cualquier tipo de función dirigente, así como la figura de lideres o jefes carismáticos. El federalismo de C.N.T. no es una descentralización de un poder central, en diferentes poderes a más bajo nivel. Quiere decir lo anterior, en uno de sus aspectos, que tomamos postura decidida contra todo tipo de centralismo. Afirmamos por ello que en su organización y funcionamiento interno la C.N.T. prefigura el tipo de sociedad a que aspiramos, dado que el futuro, para realizarse, debe estar contenido ya como germen en el presente.

«Cada sindicato de la CNT posee autonomía para actuar dentro del ámbito correspondiente a su ramo laboral y a la vez se confedera con el resto de sindicatos de la misma localidad, región, etc. para actuar unidos ante las circunstancias que les afectan a todos por igual. Los trabajadores se asocian en sindicatos, estos se federan a nivel local, regional y nacional en la CNT y a su vez esta se federa con sindicatos de todo el mundo en la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), la I Internacional, la asociación internacional anarcosindicalista.»