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¿Por qué anarquistas?

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Antiestatismo ( Contra el Estado )

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Contra el Estado: Porque coarta el libre desenvolvimiento y normal desarrollo de las actividades éticas, filosóficas y científicas de los pueblos; y por ser el fundamento básico que mantiene el principio de autoridad y defiende la propiedad mediante los cuerpos armados, la policía la magistratura y la cárcel. Porque mantiene al ejército y la armada, cuya misión destructora es inhumana al lanzar unos pueblos contra otros, destruyendo los sentimientos de sociabilidad y solidaridad propios del ser humano, para convertirse en medio de dominación de los pueblos fuertes contra los débiles.

Contra la Política: Porque, entendiendo política como actividad desempeñada por los políticos en el seno del Estado para obtener privilegio y poder, esta presupone la anulación de la persona, ya que, entregando la voluntad propia a otra extraña, se desvirtúan los intereses colectivos por una falsa mayoría parlamentaria. La política es el medio que emplea el vigente sistema de dominación (la democracia representativa al servicio de las oligarquías y el Capital) para legitimar los intereses de la propiedad y las leyes en su tarea de respaldo y defensa del Estado.

Contra el Principio de Autoridad: Por suponer ésta el relajamiento de la personalidad humana al someter a unas personas a la voluntad de otras, despertando en ellas instintos que le predisponen a la crueldad e indiferencia ante el dolor de un semejante; y por ser la autoridad el instrumento que sirve para someter por la violencia al individuo a los intereses de la propiedad.

Contra otras formas de Poder: Contra todo tipo de prejuicios raciales, sexuales o de cualquier otra condición que impidan el desarrollo libre y en igualdad de los seres humanos. Contra las estructuras que derivan del Estado y el Capital creadas para un mejor sostenimiento del Sistema, que suponen el sacrificio de la Libertad individual y colectiva en pro de una delegación hacia personas supuestamente más cualificadas que pretenden representarnos, tales como partidos y sindicatos reformistas. Contra las jerarquías de toda índole.

Antiestatismo

Según lo antes expuesto resulta evidente que una de las finalidades del anarcosindicalismo es la destrucción del Estado, realidad político-jurídica que sostiene y sacraliza por medio de su diversos estamentos y leyes -parlamentos, senados, constituciones, organismos arbitradores, cuerpos policiales y represivos de todas clases y en último lugar, el ejército- las formas económicas de explotación.

Es obvio que el Estado constituye la representación de la clase dominante, sosteniendo, en el caso de la llamada sociedad occidental en que vivimos, la propiedad privada de los medios de producción y la economía de mercado. Esto conlleva la tradicional minoría de edad del ciudadano y el mantenimiento del actual sistema por medio de la represión y del terrorismo institucionalizado. Frente a ello, el anarcosindicalismo opone al Estado la libre federación de comunas autónomas libertarias.

“Soy un amante fanático de la libertad, considero que es la única condición bajo la cual la inteligencia, la dignidad y la felicidad humana pueden desarrollarse y crecer; no la libertad puramente formal concedida, delimitada y regulada por el Estado, un eterno engaño que en realidad no representa otra cosa que el privilegio de algunos fundado en la esclavitud del resto; no la libertad individualista, egoísta, mezquina y ficticia ensalzada por la Escuela de J.J. Rousseau y otras escuelas del liberalismo burgués, que entiende que el Estado, limitando los derechos de cada uno, representa la condición de posibilidad de los derechos de todos, una idea que por necesidad conduce a la reducción de los derechos de cada uno a cero. No, yo me refiero a la única clase de libertad que merece tal nombre, la libertad que consiste en el completo desarrollo de todas las capacidades materiales, intelectuales y morales que permanecen latentes en cada persona; libertad que no conoce más restricciones que aquellas que vienen determinadas por las leyes de nuestra propia naturaleza individual, y que no pueden ser consideradas propiamente restricciones, puesto que no se trata de leyes impuestas por un legislador externo, ya se halle a la par o por encima de nosotros, sino que son inmanentes e inherentes a nosotros mismos, constituyendo la propia base de nuestro ser material, intelectual y moral: no nos limitan sino que son las condiciones reales e inmediatas de nuestra libertad.”

(Mijail Bakunin)